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Turismo en Alemania
Berlín
La fuerza y el alcance del éxito prusiano se ponen de manifiesto
en Berlín, una de las ciudades más fascinantes del mundo
y que ha vivido más conflictos a lo largo de la historia. Desde
la importancia estratégica que adquirió en el siglo XIII,
cuando se construyó un puente sobre el río Spree, Berlín
no había vuelto a acaparar tanta atención como durante el
siglo XX. Es el eje central de Alemania, y su importancia se refleja en
sus grandes edificios públicos, museos y teatros, así como
en sus restaurantes y elegantes salas de fiesta. La vida cultural berlinesa
goza de una vitalidad y prestigio inigualables, tanto por sus modernas
y cuantiosas infraestructuras como por sus festivales, fiestas y conciertos
al aire libre. En la actualidad, la ciudad es el epicentro del trascendental
proyecto de reunificación.
Munich
Más allá de la cerveza y las salchichas, Munich se presenta
como una ciudad cosmopolita característica del continente europeo.
Sus habitantes pueden disfrutar de los más dispares atractivos
de la urbe, desde la vertiginosa elegancia de sus grandes bulevares hasta
los bailes tradicionales, como el oompah. Esta ciudad posee una embriagadora
mezcla de glamour y abandono; cuenta con múltiples teatros, con
buenos museos y con numerosos jardines, sin olvidar sus incontables cervecerías.
Es recomendable visitar el Deutsches Museum, donde se presenta la mayor
muestra de ciencia y tecnología del mundo, con actividades interactivas
y atractivas demostraciones de los inventos humanos, desde la minería
a la observación de las estrellas. El Englischer Garten es uno
de los mayores parques urbanos de Europa; se puede pasear por sus senderos,
disfrutar de sus arroyos, atravesar sus puentes y deleitarse con los cisnes.
Partiendo de Munich se pueden realizar otras muchas excursiones. Destacan
los Alpes bávaros, muy atractivos si el día es claro; o
la carretera Romántica, que enlaza pueblos típicos de la
zona occidental de Baviera. Munich constituye un importante eje de transportes
y se comunica regularmente con el resto de Alemania y con Praga, al Noreste,
y Roma, al Sur.
Frankfurt
Frankfurt del Meno, llamada así para distinguirla de Frankfurt
del Oder, se ha convertido en el centro financiero y geográfico
de Alemania occidental. Una gran parte de la riqueza del país proviene
de sus habitantes, y cerca del 10 por ciento de los impuestos de la ciudad
se destina a la cultura. Es una de las urbes alemanas con más museos.
El Museo Städel alberga una magnífica colección de
obras que abarcan desde el Renacimiento hasta el siglo XX; entre los grandes
maestros que forman parte de sus fondos destacan Durero, Rembrandt, Vermeer,
Monet, Van Gogh, Cézanne, Picasso, Matisse, Bacon, Baselitz y Serra.
El Museo de Arte Moderno ofrece una interesante selección de obras
que forman parte del Pop Art, con trabajos de Lichtenstein, Warhol y Wesselmann,
entre otros, piezas de arte contemporáneo -pertenecientes a creadores
veteranos y noveles-, así como creaciones de artistas que han seguido
con un proyecto durante muchos años, como Gerhard Richter, Bernd
y Hilla Becher y On Kawara. El panorama musical de Francfort es muy animado,
y el jazz destaca por su gran calidad. Su bebida local, denominada Ebbelweï,
es una especie de sidra extremadamente fuerte, muy conocida en todo el
mundo. Por esta metrópoli pasan unos 1.500 trenes al día,
lo que posibilita la comunicación con cualquier punto del país.
A una hora al norte de la ciudad se alza la encantadora ciudad de Marburgo,
una animada población universitaria donde se han habilitado diversas
cafeterías que siguen las tendencias actuales. También hay
una gran afición a los pubs ubicados en las admirables calles empedradas.
Heidelberg
Ciudad turística por excelencia, Heidelberg cuenta con un magnífico
castillo de estilo gótico-renacentista. Esta bella urbe recibe
cuatro millones de visitantes al año a pesar de su escasez de alojamientos
económicos y de los elevados precios de sus restaurantes. Es inevitable
sentir la atracción romántica del castillo, y se puede huir
de las hordas de turistas caminando por alguno de los senderos que recorren
las colinas de los alrededores y disfrutando de su paisaje. Si se pasea
por las calles de la parte posterior de la población, es posible
toparse con algún lugar donde pasar horas en una cafetería
junto a poetas y otros personajes. Heidelberg se beneficia de las frecuentes
conexiones ferroviarias con Frankfurt, Stuttgart, Munich, y otros destinos.
Lübeck
En Schleswig-Holstein, el estado situado más al norte de Alemania,
se encuentra Lübeck, una extraordinaria ciudad medieval. Aunque se
puede acceder fácilmente desde Hamburgo, se aparta de las principales
rutas turísticas y puede ser una buena y tranquila alternativa
frente a las masivas atracciones que ofrece el Sur. En 1987 fue declarada
Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. A pesar de que fue totalmente
bombardeada durante la II Guerra Mundial, ha sido reconstruida con acierto
y conserva todo su encanto, especialmente su centro histórico,
formado en su mayoría por residencias patricias de los siglos XV
y XVI, monumentos públicos, iglesias y almacenes de sal. Está
repleta de lugares donde alojarse por un precio módico y también
goza de una buena variedad de restaurantes económicos. En Lübeck
se halla el encantador Marionettentheater, teatro de marionetas, que merece
la pena visitar. En el interior de la Marienkirche (iglesia de Santa María),
se puede contemplar un duro recuerdo de la guerra: las campanas de la
iglesia se estrellaron contra el suelo de piedra a consecuencia de un
bombardeo, y los habitantes han mantenido los fragmentos justo donde cayeron,
con un pequeño letrero que reza: "En señal de protesta
contra la guerra y la violencia".
Tübingen
Esta particular y bella población universitaria se encuentra 35
km al sur de Stuttgart, y constituye una inmejorable ocasión para
pasear por avenidas bordeadas de casas de madera y antiguas murallas de
piedra. Desde lo alto del castillo renacentista de Hohentübingen
(que actualmente forma parte de la Universidad), se puede disfrutar de
una magnífica panorámica de los empinados tejados rojos
característicos del viejo pueblo. En la actualidad, los estudiantes
siguen postulando con orgullo la rigurosa tradición liberal e intelectual
propia de este centro universitario. El mercado, rebosante de frutas y
verduras, sorprende por su belleza, y cualquiera de los productos que
están a la venta podría formar parte de alguno de los platos
que el visitante consume en los restaurantes de la localidad.
Islas Frisias
Situadas en la costa noroccidental de Alemania, las islas Frisias recompensan
a aquellos que han realizado el esfuerzo para llegar a ellas. Gran parte
de esta zona pertenece a un parque nacional. Se recomienda evitar Sylt,
abarrotada de turistas acaudalados en busca de balnearios, y seguir hacia
Föhr o Amrum, ambas más tranquilas, menos turísticas
y que potencian otros atractivos como unas magníficas vistas con
los rayos de sol sobre el helado mar del Norte, los paseos por sus abundantes
senderos y montar a caballo o en bicicleta por los alrededores. Mar adentro
aparece Heligoland, cuya visita puede organizarse como una divertida excursión
de uno o dos días. La isla se utilizó como base de submarinos
durante la II Guerra Mundial, y en la actualidad es posible visitar los
incombustibles búnkers y los túneles subterráneos.
Montañas Harz
Conocidas principalmente por alemanes y escandinavos, las montañas
Harz asoman por la Baja Sajonia, y puede llegarse a ellas mediante un
rápido recorrido en tren desde los centros turísticos del
Sur. Si bien no cuentan con unos picos y valles tan pronunciados como
los Alpes, ofrecen una amplia variedad de actividades deportivas durante
todo el año sin la superpoblación turística de los
Alpes. El Parque Natural de Harz se ha adaptado a los excursionistas manteniendo
toda su belleza. La zona es popular entre los aficionados al ciclismo,
pese a tener que compartir algunas de las serpenteantes carreteras de
montaña con todoterrenos, de modo que es recomendable estudiar
los mapas antes de partir. A los esquiadores de descenso, las montañas
Harz pueden parecerles relativamente aburridas; sin embargo, en la zona
existe una gran afición por el esquí de fondo, compartida
también por muchos de sus visitantes.
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